Picos de Europa debe tener una gestión del lobo diferente a la ya propuesta

Desde la Junta Directiva de la SECEM hemos tenido conocimiento de la propuesta que se ha presentado al Patronato del Parque Nacional de los Picos de Europa, cuyo objetivo es reducir los ataques que el lobo produce a la ganadería de montaña en este espacio natural protegido. En una carta remitida al presidente de dicho patronato le hemos transmitido nuestro punto de vista, basado en la experiencia y conocimiento sobre este tipo de conflictos y en las actuaciones que en otros escenarios similares se están llevando a cabo.

La propuesta de protocolo de regulación de la población de lobo ibérico en el Parque Nacional de los Picos de Europa a la que nos referimos expone razonablemente la necesidad de compatibilizar la conservación del lobo con la actividad ganadera, así como la existencia de distintos elementos de gestión que pueden ayudar a esa tarea. Resulta decepcionante, sin embargo, que la práctica totalidad de los puntos contemplados en dicha propuesta se refieran exclusivamente a la extracción de ejemplares de lobo, ignorando cualquier otra medida de gestión y sin llegar a ponderar incluso los problemas que la especie crea al ganado.

No puede admitirse que en un espacio con la máxima protección como es un Parque Nacional y que precisamente cumple ahora su primer siglo de existencia, se planteen cupos de captura de lobos superiores a los de áreas colindantes, que tienen rangos de protección mucho menores. Tampoco es admisible que se contemplen medidas como la retirada de camadas, que evocan tiempos pasados de triste recuerdo.

Consideramos que el centenario del Parque Nacional de los Picos de Europa representa una oportunidad única para abordar el problema de la gestión del lobo de una forma integral, más original y novedosa que la planteada en dicho protocolo. Cuando menos, es imprescindible contemplar el fomento de medidas paliativas de los daños, la evaluación del efecto de las extracciones en la conservación de las poblaciones de la especie, la reducción de impactos mediante prácticas que minimicen la depredación de ganado, el efecto indirecto del lobo en la carga de ungulados silvestres y el impacto de éstos en las poblaciones de flora amenazada y los muchos efectos colaterales esperables de la reducción poblacional de un carnívoro apical (superdepredador), entre otros.

Y por supuesto hay que incluir, por difícil que parezca, actividades que apunten a mitigar la crispación social, intentando siempre reducir el conflicto que provoca la presencia de lobos en el Parque Nacional. Una tarea que necesita de herramientas y técnicas basadas en la resolución de conflictos más propias de la sociología que de la biología y que seguramente es necesario explorar con más esfuerzo en la conservación de la biodiversidad del siglo XXI.

Hemos transmito al Presidente del Patronato nuestra confianza en que el Parque Nacional de Picos de Europa, haciendo honor a sus 100 años de existencia y al nivel de protección que tiene y representa, esté abierto a sugerencias de este tipo. De no ser así, le hemos manifestado nuestra intención de oponernos al protocolo en los términos en los que ha sido redactado.

 

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