La SECEM y el anteproyecto de ley de protección y derechos de los animales

Nadie discute la necesidad de una normativa sobre protección y derechos de los animales, pero ésta debe ser capaz de priorizar, armonizar y diferenciar las demandas y urgencias tanto de los animales domésticos (de compañía o de producción) como de los silvestres. Pero el anteproyecto de ley de Protección y Derechos de los Animales, recientemente presentado desde la Dirección General de Derechos de los Animales del Ministerio de Derechos Sociales y Agenda 2030, no resuelve este problema.

La propuesta tiene, sin duda, buenas intenciones, pero su enfoque es parcial e impreciso, con una clara falta de asesoramiento científico, entra en constantes contradicciones con la normativa vigente y su aplicación, en ocasiones, resultaría muy nociva para la conservación de la fauna silvestre.

El texto muestra un evidente interés en dotar de derechos a los animales de compañía, intentando incluir al resto de la fauna pero sin hacerlo de forma explícita, lo que lleva a situaciones realmente disparatadas. Resulta evidente que se ha construido en torno a los derechos de las mascotas, intentando incluir de pasada, en una amplísima y detallada normativa regulatoria para las especies domésticas, algunos aspectos específicos para la conservación de la biodiversidad. De hecho, sólo un artículo en la ley, el 44, se refiere al “Fomento y protección de la biodiversidad”.

Uno de los casos más llamativo es el desmesurado desarrollo normativo de lo que el anteproyecto denomina “colonias felinas”. Con éste se pretende la consolidación y conservación de estos enclaves, como si fueran lugares fijos, obviando toda la problemática asociada a los mismos, como el pésimo estado sanitario de los animales o la estructura social artificial para este felino. Todo ello sin tener en cuenta el importante impacto de los gatos de vida libre sobre la fauna silvestre (pequeños mamíferos, aves, reptiles, etc.), estimado en decenas de miles de millones de animales matados al año, con especial virulencia en islas, donde muchas especies están en peligro por esta causa. Si el anteproyecto pretendiera el bienestar de todos los animales, debería promover métodos para reducir el tamaño y número de colonias felinas. Tanto los propios gatos como la fauna silvestre se verían beneficiados.

Enfoque muy parcial
La ley también entra en otros muchos temas, como el control de especies exóticas invasoras, la cría en cautividad o el uso de perros de trabajo en el campo, cuestiones que intenta regular, pero exclusivamente desde una perspectiva de gestión de estos animales como mascotas. No tiene en cuenta la importancia de estos temas en la conservación de la biodiversidad (por ejemplo, criar especies en cautividad evita capturarlas en el campo, con el consiguiente sufrimiento), entrando en conflicto con normativas nacionales y europeas existentes.

En definitiva, el anteproyecto se ha construido con un enfoque muy parcial y ajeno a los problemas de la fauna silvestre, por lo que entendemos que, en lo referente a ésta y a la fauna que interacciona con ella (asilvestrada o doméstica en libertad), no sirve, tan siquiera, como documento de debate.

Sociedad Española para la Conservación y Estudio de los Mamíferos
Málaga, a 18 de octubre de 2021